Ojos tecnológicos están por todas partes

Dos días después de la explosión, el FBI consiguió difundir las imágenes de los dos presuntos responsables de las explosiones de «la maratón de Boston», una vez analizadas las imágenes de las numerosas horas de grabación de las cámaras de seguridad instaladas en las calles por donde discurría el maratón, además de las imágenes grabadas por ciudadanos con teléfonos móviles y otros dispositivos portátiles y las cintas de los equipos de televisión que asistieron a la tragedia. Una vez publicadas las imágenes en los medios de comunicación como televisión e internet, con gran difusión por las redes sociales, el FBI hizo un llamamiento a la ciudadanía para que diesen informacion sobre los sospechosos y así capturarlos lo antes posible antes de que abandonaran la ciudad de Boston.

Hoy en día son muchas las cámaras de vídeo que nos miran y capturan la cotidianidad de las personas. Cada ciudadano con teléfono móvil puede capturar cualquier momento espontáneo de la realidad, teniendo en cuenta que el realizador, como mediador, condicionará el grado de espontaneidad de las imágenes capturadas. Con un rápido movimiento al bolsillo o bolso, un acto de “periodismo ciudadano”, podrá inmortalizar una situación trágica como las explosiones de la maratón de Boston que en este caso ayudaron a la identificación de los presuntos terroristas.

Las cámaras de seguridad realizan vídeos con un alto grado de espontaneidad ya que la mediación del hombre solo se encuentra en la decisión tomada para la situación de la cámara y el tipo de toma, que queda inalterada durante mucho tiempo. Estas cámaras capturaron a los sospechosos paseando con las mochilas donde supuestamente llevaban los explosivos, imágenes que publicó el FBI para ayudar a los ciudadanos a identificarlos.

El gobernador del estado pidió a los ciudadanos de Boston que permanecieran encerrados en sus casas por la peligrosidad de los sospechosos y para facilitar el trabajo de búsqueda a la policía y FBI. Se suspendieron los servicios de transporte público, clases en las universidades, etc. paralizando la ciudad. Los ciudadanos, encerrados en sus casas, podían observar desde sus ventanas como la policía iba registrando todo el barrio, casa por casa, contenedor de basura por contenedor de basura, coche por coche. Así queda registrado por varios vídeos realizados por ciudadanos.

Los ojos tecnológicos están por todas partes. Fueron capaces de identificar a los sospechosos, de localizarlos, de informar a la ciudadanía, de capturar la actuación policial, de capturar el momento de la explosión desde diferentes puntos de vista. Hoy en dia, más que nunca, todo es más susceptible de ser grabado en vídeo. Escalofriante.

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