Registrar y denunciar delitos a través de la cámara del teléfono móvil

Vivimos en un momento social donde cualquier acción ciudadana puede ser grabada por los propios ciudadanos con un rápido movimiento al bolsillo para sacar el teléfono móvil, con cámara de vídeo incorporada, y grabar lo que está sucediendo delante de nuestros ojos, creando un vídeo espontáneo. De esa forma podemos denunciar delitos como que un agente de seguridad del Estado o privado se sobrepase en el uso de poder otorgado por el Estado, como representante del derecho de los ciudadanos, en teoría, o por la empresa, como representante de los derechos de la propia empresa. Es el ejemplo del vídeo espontáneo grabado por un chico de 13 años de cómo dos agentes de seguridad privados golpeaban a sus padres en su presencia y acompañado de su hermano de 5 años.

Este vídeo ha sido publicado en diferentes noticiarios de televisión y ediciones digitales de periódicos generando una gran repercusión mediática cuestionando la legalidad de la actuación de estos agentes de seguridad de la empresa Casesa.

Otro ejemplo son los vídeos espontáneos grabados por vecinos del barrio del Raval, Barcelona, de cómo ocho Mossos d´Esquadra (tan solo ocho para reducir a uno) golpeaban a Juan Andrés Benítez el pasado 6 de octubre de 2013 que posteriormente murió debido a múltiples golpes en el cráneo, según la autopsia.

Este vídeo, visionado por el juez que investiga el caso de la muerte del empresario, es una prueba creada por los ciudadanos para denunciar una mala actuación policial, una acción ciudadana en un país donde hay libertad de expresión y donde se puede denunciar las malas actuaciones del Estado y sus representantes, en teoría. Pues parece que esta libertad a la hora de grabar malas actuaciones de las fuerzas de seguridad les molesta a los gobernantes y a la nueva ley de seguridad ciudadana me remito, que en lugar de ley de seguridad ciudadana la podrían llamar ley de control del ciudadano: amenazar, coaccionar, vejar e injuriar a los agentes de las fuerzas de seguridad cuando estén velando por el mantenimiento del orden público, por ejemplo en manifestaciones u otro tipo de protestas, y la grabación y difusión de sus imágenes que atenten contra el derecho a su honor o su imagen y que puedan poner en peligro su seguridad o la de la intervención policial.

Con el discurso demagogo de proteger al ciudadano y a lo que llaman ellos “la mayoría silenciosa” nos recortan las libertades. Eso parece, ojalá me equivoque.

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